2 de junio de 2009

TRAS LOS TORPEDOS DE PLATA (1ºparte)

Asturias es uno de esos lugares que provocan una sensación muy especial en mi interior, uno de esos lugares que enamoran al pescador de mosca y que guarda grandes joyas como son; sus majestuosos ríos salmoneros que se precipitan con bravura hacia el mar, a lo largo de todo su territorio...

Llegaba el último fin de semana del mes de mayo y con él la esperada salida de pesca a tierras asturianas y más concretamente al cristalino río Cares. Este año visitábamos Asturias más temprano que en años anteriores por lo que las dudas nos asaltaban por distintos aspectos como podían ser; la temperatura del agua, nivel del río o si para estas fechas ya habrían entrado los reos...

En esta ocasión teníamos pases para pescar los cotos salmoneros de "La reserva de Niserias" y "Vilde". El primero de ellos lo teníamos el sábado y no teníamos muchas esperanzas puestas en el pues el fin de semana anterior lo habían pescado otros compañeros de la sociedad y no se les dio muy bien pues los reos todavía no habían entrado o no habían llegado tan arriba. En cambio el coto de "Vilde" nos aportaba más confianza pues Oscar había hablado con un compañero suyo y él nos confirmó que por esa zona ya andaban los reos remontando el Cares-Deva.
El sábado llegamos a eso de las 11:30 al coto de "La reserva de Niserias" y lo primero que hicimos fue echar un vistazo al río que bajaba con muchísima fuerza y tenía muy pocos puntos donde poder mojar el "wader", por lo que no lo vimos muy claro, aunque el río bajaba cristalino.A eso de las 12:00 ya estábamos vestidos y con las cañas montadas dispuestos a empezar la pelea con ilusión, pues por lo menos habíamos visto tres o cuatro reos pegados en el fondo de la poza principal del acotado. A pesar de haber divisado estos peces Oscar y yo decidimos empezar con la ninfa por el limite inferior del coto que era una zona de fuertes rápidos pero que se podía echar algún que otro lance bien orillado.
Fui yo quien se dispuso a empezar y en el primer lance que era para ver si el peso de las ninfas era el adecuado... un buen reo de entorno al kilo de peso se prendió de las ninfas... no nos lo podíamos ni creer y yo en ese momento no sabia ni que hacer porque debido a la zona del río me parecía imposible poder sacar aquel pez. Éste era un pez recién entrado fuerte y plateado que en cuanto se sintió trabado tiró río abajo por los rápidos como un formula uno. Yo intenté descolgarme con él río abajo como en la película de "el río de la vida" y hubo un momento en el que agarrado con una mano a los arbustos de la orilla del río y sin tocar fondo con los pies llegué a temer por mi integridad física. Oscar me seguía desde fuera del río y llegó a preocuparse por que hubo un momento en el que llego a perderme de vista y cunado volvió a verme yo estaba ya en la orilla otra vez, fuera de peligro y con el reo clavado en medio de un espumoso rápido... Más tarde intenté orillarlo y cuando lo conseguí este termino soltándose...
Una vez repuestos del susto volvimos al mismo punto en el cual me había picado aquel reo y al de unos pocos lances me volvió a picar otro pez de similar tamaño que se descolgó de nuevo por los rápidos y terminó partiéndome el terminal, llevándose las dos ninfas. Poco después otro más volvió a picar y al descolgarse por el rápido termino soltándose... No nos lo podíamos ni creer que en menos de cinco metros hubiéramos clavado tres reos de entorno al kilo, y menos aun en dos palmos de agua que era la orilla de aquellos fuertes rápidos.

Seguimos subiendo y empezamos pescando la cola de la poza en la que vi un buen reo, le lancé las ninfas y me entro a una de ellas, pero anduve lento y no fui capaz de clavarlo por lo que terminé abastándolo. Oscar estaba un poco más arriba, justo donde habíamos visto algún reo a primera hora ninfeando en el fondo y fue entonces cuando divisó una gran mancha negra en el fondo de la poza. Me acerqué hasta allí y pude divisar incrédulamente un banco de unos cincuenta reos de los cuales el más pequeño no tendría menos de 700 gramos. Lo complicado venia después, por que estos se encontraban inmóviles a una profundidad de al menos tres metros y para conseguir clavar alguno decidimos poner en el aparejo una pequeña ninfa y la ninfa más pesada que teníamos en nuestras cajas.

Parece ser que tras varios lances la estrategia funcionó al trabar un poderoso reo que al clavarlo se retorció en el fondo del pozo y comenzó a tirar como un autentico torpedo, haciéndome sudar antes de poder llevarlo a la sacadera. Este reo de unos 50cm dio 1kg de peso en la bascula que lleva incorporada la sacadera y estaba duro como una roca, con poderosas aletas y plateada librea.

Más tarde Oscar consiguió engañar a otro de estos potentes peces y cuando creíamos que lo más difícil ya estaba hecho este empezó a tirar rió abajo endiablada mente llegando a sacarle toda la cola de rata y barios metros de baking, para finalmente partirle el ramal en el cual iba prendida la ninfa de pequeño tamaño.

Seguimos lanzando al banco de reos y pude llegar a prender de las ninfas cuatro reos más, alguno realmente grande que pasaría fácilmente de los 2 kilos, pero aquellos fuertes torpedos de plata era imposible dominarlos haciendo con nosotros lo que querían, y de todas todas partían o acababan soltándose.

A eso de las 20:30 el banco de reos desapareció y las pequeñas truchas comenzaron a comer en superficie de las cuales pudimos sacar unas cuantas antes de llegar el sereno.

Por las fechas en las que estábamos el sereno no fue muy intenso y no se movieron muchos peces, aunque en la rasera de la tabla se pusieron a comer dos reos en superficie de los cuales trabé los dos y no fui capaz de sacar ninguno. El primero se descolgó río abajo y terminó soltándose y el segundo me partió el terminal de 0,15 de fluorocarbono tirando río arriba... Es impresionante el poderío de estos peces...

Nunca había tenido prendidos del aparejo peces tan poderosos como estos y tampoco había sentido nunca tanta impotencia por no poder llevarlos a la sacadera...

El sereno dio a su fin en escasa media hora y a eso de las 22:30 recogimos todos los bártulos y nos dirigimos a la pensión que teníamos reservada en el mismo pueblo de Niserias para cenar y echar un sueñecillo antes de afrontar la jornada del domingo en el coto de "Vilde" en busca de los torpedos plateados...

3 comentarios:

Gaizka dijo...

Veo que encontrastes la mancha negra compañero, yo alguna vez pesqué en mayo en el Cares, los más grandes, con la abundante nieve de este año es dificil parar este bravisimo pez.
En la parte baja Molleda, Bueyes se les puede pelear, y a partir de esta época empieza nuestra migración a estas aguas.
Nos vemos en este precioso río.
Por cierto el Sella baja mejor de caudal por si te quieres pasar.
Un abrazo y no te la juegues tanto que cualquier día te llevas un sustillo, el río cuando baja con fuerza a veces es traicionero.
Un fuerte Abrazo.

Jose dijo...

Nosotros en Galicia solemos pescarlos desde mayo hasta septiembre, pero a mosca seca principalmente mis compañeros. Yo que aún estoy muy verde con la cola, los saco con peces artificiales y riscos.
Lo cierto es que pescar reos gordos con terminales del 0.10mm como hace mi amigo Nino, tiene un mérito de la leche.
Pero el es zorro viejo y es por ello que le llegaron a poner el apodo de "mister reo".
Si Dios quiere este año en agosto estaré por los ríos coruñeses y lucenses intentando su pesca.
Un saludo

Taekwon dijo...

Jose, la verdad es que en el mes de julio y agosto yo también los saco con el terminal del 10, pero estos reos nada tenían que ver con los de julio y agosto. Además creo que el gran problema era la cantidad de agua que llevaba el río...
Como te aficiones a los reos a mosca....es la perdición...jajaja.
Gaizka estoy deseando acercarme al cares mano a mano contigo a ver si este año tenemos más suerte.