26 de abril de 2010

"Soy Pescador.... Soy Cazador"

Soy pescador.... soy cazador... Mi mente juega estos dos papeles sin llegar a distinguir bien la linea que separa el uno del otro.

Nunca he ido tras un animal con un arma de fuego, pero me siento cazador cuando empuño mi arma de 8´8 pies linea #4, a orillas de un particular río de escaso caudal que me tiene hechizado.


En él me fundo con la tranquilidad que lo invade y paseando por su rivera veo como año tras año sufre un temprano estiaje que obliga al depredador que llevo en lo más hondo de mi ser a despertar con los sentidos afinados a su máxima expresión.



Aunque su caudal disminuye drásticamente, son grandes los tesoros que esconde, y la dificultad de hacerse con ellos, es la pequeña gota de veneno que contamina toda mi sangre, llevándome a ignorar aguas más fértiles de vida en las que la recompensa no requieren tanto esfuerzo. Es en estas aguas donde me siento cazador...

Desenfundo mi caña, coloco el carrete en su ranura y preparo todo el equipo al detalle, con la mayor precisión posible... no puede haber fallos, las robustas truchas de estas aguas no nos van a dar muchas oportunidades y tampoco nos perdonaran ningún error, por lo que hay que ser un certero cazador.

Recorro los margenes del río cauteloso y alerta, en busca de cualquier detalle que las delate; una sombra que se mueve lentamente, una perturbación casi imperceptible en la superficie del agua, un sonido seco y mudo... Sea como sea hay que localizar a la presa sin que esta llegue a ver o sentir
peligro ante el depredador, si no fuera así, de poco serviría llegar a ver a la pintona.

Me acerco a una poza con paso cauteloso,la observo meticulosamente, pero ésta parece desierta y cuando ya casi he sobrepasado la postura... un sonido me alerta, todos mis sentidos se centran en un único propósito, localizar a la presa. Sigo observando y es entonces cuando bajo las ramas de un aliso tras un sonido mudo desaparece un pequeño insecto que derivaba por las lentas aguas de la poza.

Ya he localizado a la presa, ahora tengo que tomarme el tiempo preciso para efectuar un buen ataque; me acerco sigiloso y encorvado hasta la postura que creo más ventajosa para el ataque, observo las diferentes corriente que se dibujan en la superficie del agua, elijo una artificial similar a la que engulló la pintona y me dispongo a presentarle la artificial. Cuando estoy efectuando el lance solo una cosa ocupa mi mente... se fino... delicado... lo más normal es que una presentación delicada no asuste al pez... si te quedas corto o la artificial no cae justo donde querías, no pasará nada, porque seguramente podrás volver a lanzarla un nuevo ataque al haber sido delicado, no la habrás alertado con un movimiento brusco o una posada aparatosa...
La mosca cae con delicadeza al agua y cuando parece haber pasado de la zona de caza del pez ésta la toma con total parsimonia. El cazador la engatilla con confianza y la superficie del agua estalla en mil pedazos. Una chispa ardiente salta por los aires y toca al predador, reavivando el fuego que lleva aletargado en su interior. El pez lucha por liberarse y huir pero las fuerzas le van abandonando decantando la pelea del lado del cazador, hasta que éste la introduce en la sacadera.
La vida de la presa pende de las manos del cazador que durante un instante la observa silenciosamente, y por la mente de éste ronda un pensamiento; "ya me has dado más de lo que esperaba de ti", y con un gesto de gratitud la despide mientras ésta vuelve a su elemento.
Poco más abajo en una pequeña cavidad que se forma en una pared natural, un pariente cercano de nuestras amigas marrones se alimenta confiadamente en la penumbra que va invadiendo el río tras la caída del sol.
El cazador se acerca, calcula la distancia que le separa de su presa y le presenta un tricoptero en pelo de ciervo. Éste lo toma y la clavada es instantánea, el tiempo se para, y una silueta plateada salta fuera del agua explosivamente en repetidas ocasiones, rabioso por haber sucumbido al engaño... una instantánea es más que suficiente para saciar el ego del cazador.... Soy pescador...Soy cazador...

6 comentarios:

Jose dijo...

Sin duda la pesca tiene mucho de caza en el modo de acechar las presas, el estudio de la estrategia a seguir, pero tiene un aspecto fundamental y antagónico y es que en la pesca se puede devolver el pez pescado y con la caza no. POr eso prefiero la caza fotográfica.
Saludos.

Taekwon dijo...

Asi es jose, eso mismo me dijo mi madre cuando leyó la entrada, por otra parte creo que a muchos cazadores les gustaría tener esa oportunidad que tenemos los pescadores de poder devolver al animal vivo a su medio.

joaquin dijo...

¡¡ Ese tipo de pesca es el que más me atrae ¡¡
Un abrazo

Joaquin

Varo dijo...

Enorme Julen!

Jon dijo...

Bonita entrada y preciosas truchas!! Casualmente un poco en la línea de la que he colgado yo, jeje.
Saludos

javier dijo...

excelente relato¡¡¡¡